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El desafío de enfrentar el presente, pensando en el futuro. Éxito no es sólo cuestión de excelencia de producto y servicio, o una economía interna sólida. También consiste en crear energía de una modo sustentable, en cualquier circunstancia, y con un compromiso de ofrecer siempre a nuestros clientes opciones limpias, seguras y confiables.
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El valor de nuestra marca |
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Uno de los esfuerzos constantes de Shell CAPSA en sus noventa años en el país es la construcción de nuestra marca. Una marca es una promesa de calidad, tecnología, confiabilidad. Una marca es una promesa servicio, compromiso y sustentabilidad. Shell cumple con su marca y con sus promesas, con su inversión constante en tecnología y calidad, en la preocupación en el servicio. Shell fue la marca preferida por los consumidores, mostrando un 37,1 por ciento de índice por encima de cualquier competidor. El constante trabajo por saber qué quiere y necesita nuestro cliente dio sus frutos. Por un lado, Shell se mantiene al tope de percepción en la relación precio-calidad de sus productos y servicios. Y por quinto año consecutivo fue líder en la categoría “mejores combustibles”, con un 74 por ciento de preferencia.
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Inversiones |
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Durante el 2003 Shell CAPSA puso en funcionamiento una turbina de generación eléctrica con caldera de recuperación en la Refinería Buenos Aires, que representa una inversión de 11 millones de dólares. Es un paso importante para la producción de energía eléctrica limpia para nuestras necesidades y para aportar a la red pública. La nueva turbina reducirá en 36.000 toneladas anuales la emisión de Dióxido de Carbono, que contribuye al efecto invernadero. La turbina tiene capacidad de generación de 25 MW, lo que permite independizar completamente a la Refinería de la red pública. El proyecto insumió un total de 200.000 horas/hombre de trabajo y continúa un plan de inversiones de capital de cinco años, que ya abarcó más de 180 millones de dólares.
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Acuerdo para la estabilidad de precios |
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Para encontrar el origen al Acuerdo de Estabilidad de Precios del petróleo crudo, naftas y gasoil vigente durante todo el año 2003, es necesario remontarse a algún momento del año 2002, particularmente a partir de la segunda mitad del año, cuando los precios del petróleo crudo y derivados en el mercado internacional comenzaron a mostrar niveles elevados. Aunque por aquel entonces el nivel de actividad económica en los países centrales se encontraba en niveles bajos, buena parte de las presiones alcistas estaban originadas en temores acerca del normal abastecimiento de petróleo hacia el futuro. A fines del año 2002, la situación en Oriente Medio originó precios del petróleo extremadamente elevados. En esos momentos, la guerra en Iraq estaba fuera de discusión, y las dudas estaban puestas en la intensidad y la duración de la misma. Adicionalmente, el conflicto político en Venezuela originó una reducción muy fuerte en la producción en ese país, y contribuyó también a disparar los precios del petróleo, bien por encima de los USD 30/bbl. En estas condiciones -y sobre la premisa de que la guerra en Iraq sería relativamente corta- productores y refinadores en la Argentina decidieron llegar a un acuerdo, con el Gobierno como testigo, para estabilizar los precios del petróleo crudo y los combustibles en el mercado interno. A través del acuerdo, los productores venderían petróleo crudo a los refinadores a un precio de referencia de USD 28.50 el barril, independientemente del precio que el petróleo crudo tuviese en el mercado internacional. Los refinadores se comprometían a mantener los precios en el surtidor en el nivel de fines de diciembre de 2002. Las pérdidas que registrarían los productores cuando el petróleo crudo fuese superior a ese precio de referencia serían compensadas facturando el mismo precio de referencia cuando el precio de mercado fuese inferior a USD 28.50. Habida cuenta de que la guerra en Iraq fue mucho más duradera e intensa que lo esperado, durante el año 2003 los precios del petróleo raramente cotizaron por debajo del mencionado precio de referencia, y por lo tanto no fue posible realizar la compensación que el acuerdo contemplaba, salvo en contadas ocasiones y por períodos muy cortos. A comienzos del año 2004, la magnitud del saldo pendiente de compensación paso a ser el motivo de preocupación fundamental de productores y refinadores. Ni unos ni otros estaban dispuestos a seguir incrementando los montos por compensar a futuro. Hacia fines de marzo se imponía un cambio en las reglas de juego. En mayo de 2004, cayó el Acuerdo de Estabilidad de precios que había tenido vigencia desde comienzos de 2003, y fue reemplazado por un compromiso de estabilidad de precios, con la condición de que los productores venderían a los refinadores a la paridad de exportación cuando el barril del “commodity” cotizara por encima de los USD 36 en el mercado internacional. La caída del Acierdo coincidió con algunos deslizamientos de precios en el caso del gasoil. Aquel acuerdo tácito tuvo vigencia por un período de tres meses. A principios de agosto, se producen subas de precios - tanto en gasoil como en naftas- Mientras el petr{oleo crudo continuaba su derrotero alcista en lo que hace a su cotización internacional, desde el Gobierno se decide modificar el régimen vigente de retenciones a las exportaciones de petróleo crudo, e introducir un esquema nuevo que intensifica el uso de un impuesto distorsivo como son las retenciones haciéndolo no sustentable en el tiempo. Desde entonces, no ha habido subas adicionales de precios; sin embargo el esquema puede calificarse al menos de incierto y de sustentabilidad limitada, toda vez que implica mantener precios artificialmente bajos en el mercado interno - tanto en comparación internacional como así también regional - durante un tiempo demasiado prolongado.
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Resultados que son un desafío |
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A partir de principios de 2001, la situación económica del país tornó mucho más volátiles los negocios. Como informamos en nuestro Reporte del año pasado, el resultado del ejercicio finalizado el 31 de diciembre de 2002 fue negativo. No nos desanimamos: una empresa centenaria y con noventa años de continuidad en el país sabe que hay períodos difíciles y sabe cómo capearlos. Los resultados del ejercicio cerrado en diciembre de 2003 muestran una substancial mejora de la situación. La facturación neta de la compañía fue de 3,305,2 millones de pesos, con un resultado todavía negativo pero marginal en comparación al del ejercicio anterior, de –43,5 millones de pesos. La capacidad profesional, la flexibilidad y la experiencia permitieron adaptar nuestra actividad a las condiciones del mercado. Los resultados concretos ya comienzan a verse.
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Productos Marinos |
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La organización del negocio de Marine (Shell Marine Product o SMP) es un Negocio Global que incluye las actividades de distribución y venta de productos combustibles, lubricantes y servicios marítimos, realizados a clientes definidos como marítimos en el orden nacional e internacional. Las actividades del negocio de Marine son conducidas a través de las Compañías Operativas Locales, en nuestro caso de Shell CAPSA. La compañía es titular de los activos, emplea al personal, vende los productos, compra materias primas y materiales. Sus operaciones se conducen de acuerdo a las leyes del país, con los Principios de Negocios del Grupo (SGBP) y en un Marco de Controles del Negocio adecuado, sin perder el principio fundamental de preservar la reputación del Grupo en el lugar donde actúa. Marine opera en lo que hace a combustibles en Refinería Buenos Aires y en los subdepósitos de Arroyo Seco y Puerto Vilelas. En cuanto a lubricantes, se opera en Planta Sola y en subdepósitos como Puerto Galván, Comodoro Rivadavia, Arroyo Seco y Puerto Vilelas. En todos los casos las operaciones se realizaron bajo un muy estricto Sistema de Gestión de la Seguridad, Salud y Medio Ambiente. En 2003 se aprobó satisfactoriamente una auditoría de HSSE, la Marine Review. Este trabajo analizó en detalle todos los proceso operacionales del negocio y debido a las altas sinergias existentes se involucró a la flota de Shell CAPSA como participe del proceso. Como parte del Plan de Capacitación del Negocio, durante 2003 se realizaron cursos de conocimiento de producto, calidad, entrega segura de producto, manejo defensivo, primeros auxilios, respuesta ante emergencia, tanto al staff como a contratistas y clientes. En el aspecto comercial, el año pasado se colocaron 128.200 MT de IFO 180 (fuels para barcos), 60.000 m3 de Gas oil y 3.200 m3 de Lubricantes, demostrando un constante crecimiento y portfolio cada vez más amplio de clientes. Estos volúmenes nos exigen poner el foco en planes de entrenamiento, capacitación, concientización, involucramiento y seguridad, que el Negocio viene realizando en materia de prevención con el propio staff, contratistas y clientes.
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Exploración y Producción |
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Como parte del proceso de búsqueda de una mayor eficiencia y la optimización de sus operaciones, el negocio de Exploración y Producción (EP) del Grupo Shell se ha movido hacia procesos globales, con estructuras, centros de excelencia, y proveedores de servicios también globales. En este marco, el portafolio de negocios de EP en las Américas tiene su centro regional en Houston. Desde allí se evaluarán las oportunidades de negocio en gas y energía del Cono Sur y se monitorean los intereses de EP en la Argentina. Shell CAPSA posee el 22,5% de participación en la concesión de Acambuco, Salta, operada por American Energy. El yacimiento de San Pedrito, en producción desde marzo de 2001, ha aportado diariamente en lo que va del año 2004 unos 5 millones de m3 de gas natural y condensados asociados al mercado.
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